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Martes, 3 de noviembre de 2026

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«Antes era una maravilla»: un vecino de Sant Sadurní con 40 años de trabajo echa de menos los cines y critica las aceras y la recogida de basura

Ilustración generada con inteligencia artificial: un hombre con gafas y camisa blanca, sentado en un café, con una taza y una planta sobre la mesa

Gent del Penedès · Entrevista nº 1

Joan Casado tiene 59 años, vive en Sant Sadurní d'Anoia desde los cuatro y lleva 40 años trabajando en hospitales; los fines de semana, además, trabaja como vigilante de seguridad desde hace casi 27. Se levanta a las cinco de la mañana, vivió el COVID dentro de un hospital y a los 16 años quiso ser militar, guardia civil o policía. En una treintena de notas de voz nos contó su vida, el pueblo de su infancia y el de hoy —«antes era una maravilla», dice— y lo que cambiaría si fuera alcalde.

  • Edad59 años
  • Oficio40 años en hospitales (hoy, en Barcelona) y casi 27 de vigilante los fines de semana
  • En Sant SadurníDesde los 4 años
  • Jubilación«Sobre los 63, como mucho a los 65»

Entrevista realizada en castellano. En la versión catalana, las respuestas de Joan aparecen traducidas.

Un pueblo donde se jugaba en la calle

Cuando eras niño, ¿cómo era Sant Sadurní?

«Vivo aquí desde los cuatro años. En aquella época todo el mundo jugaba en la calle, todos los críos, y no había las tecnologías de hoy, tantos móviles y ordenadores. Los coches que hoy son clásicos eran los de entonces: el Seat 600, el Renault 5, el Renault 8, entre otros.»

«Una de las fiestas que más me gustaba era la verbena de Sant Joan: se hacían muchas fogatas, barbacoas, carne a la brasa, y tirábamos muchísimos petardos y cohetes. También se celebraba mucho la Navidad: yo vivía en una barriada, en un bloque, y nos juntábamos algunos vecinos; íbamos a casa de uno, luego a la del otro, y seguíamos charlando. Lo pasábamos muy bien. Era una época muy buena; me gustó mucho mi infancia.»

¿Qué ha cambiado más desde entonces?

«Ha cambiado muchísimo. Antes tenías tu médico de guardia y la farmacia de guardia de noche, incluso los fines de semana, las 24 horas. Y cuando yo era niño y adolescente había hasta tres cines. Teníamos incluso una pequeña discoteca; hoy no hay ni discoteca. La juventud disfrutábamos más en aquella época; era mucho más alegre. Hoy, para ir al cine o a una discoteca, no hay aquí y tienes que salir fuera.»

Cuarenta años en un hospital

¿Cuándo empezaste a trabajar y cómo fue?

«A los 16 y 17 años, en verano, hice de monitor de playa durante un mes. Cuando empecé a trabajar de verdad fue a los 17: hice algunas suplencias aquí, en Sant Sadurní. A los 18 me hicieron contrato cada seis meses y a los tres años ya me hicieron fijo.»

«Cuando empecé en el hospital ya me dieron mucha responsabilidad, porque estaba de portero: daba los números de los médicos, cogía el teléfono, miraba el mantenimiento —la calefacción, la cocina—, si había propano o no quedaba, cogía el teléfono para las urgencias y los avisos de los médicos si tenían que hacer algún domicilio. Era algo bastante responsable.»

«Cuando empecé lo escribía todo a mano.»Joan Casado

¿Cómo ha cambiado el mundo del trabajo desde que empezaste?

«La tecnología ha avanzado muchísimo. Cuando empecé lo escribía todo a mano: daba los números de los médicos a mano, hacía las altas y las bajas, todo a mano. Hoy, llamando por teléfono u online, ya te dan número de cita para el médico. Entonces no había móviles ni ordenadores.»

«Cuando te operaban de apendicitis igual te pasabas una semana en el hospital; hoy te operan un día y te vas a casa. Ha avanzado mucho, mucho, mucho: ya están hasta con la robótica para operar. Eso es muy bueno.»

¿Cuál fue la época más dura?

«La del COVID. Iba a trabajar, pero había muchos enfermos, mucha gente que moría; ibas al hospital con ese miedo, porque no sabías si ibas a salir vivo o muerto. Era una epidemia muy fuerte, se estaba investigando, estaban con las vacunas. Esa fue la época más dura.»

Del hospital a las noches de vigilante

Cuéntanos un día normal entre semana.

«Normalmente me levanto a las cinco de la mañana. Me tomo mi infusión o un café y cojo el primer autobús hacia Barcelona, donde trabajo en el hospital. Empiezo a las siete y trabajo hasta las dos y veinte. Vuelvo a las dos y media en autobús a Sant Sadurní y llego entre las tres y las tres y media, según el tráfico de la autopista o la carretera. Me tomo mi café, descanso; por la tarde hago los recados de casa, si hay que hacerlos; por la noche salgo a cenar y luego a dormir. Es un día normal, como el de cualquier otra persona.»

¿Cómo llegaste al mundo de la seguridad?

«Un compañero del hospital —que ya se jubiló hace tiempo— me comentó que había trabajo los fines de semana, y pensé: así puedo ganar un dinero extra. Empecé para trabajar unos meses y me quedé. Llevo ya casi 26 años y medio, para 27.»

¿Cómo organizas los fines de semana y por qué sigues trabajando?

«En Barcelona trabajo de lunes a viernes; lo de seguridad lo hago los viernes y sábados por la noche, normalmente. Así puedo descansar el domingo. Trabajo los fines de semana porque es un trabajo que me gusta y es un dinero extra; y continúo porque me va bastante bien.»

¿Qué es lo que la gente no sabe de un vigilante de seguridad?

«Que tienes que tener tu formación, tus títulos, y cada año ir formándote, porque siempre salen cosas nuevas.»

Lo que quiso ser y lo que quiere para los suyos

¿Has pensado alguna vez en cambiar de vida?

«No he pensado cambiar de vida; con el trabajo que tengo estoy muy contento. Pero antes de empezar a trabajar, a los 16 años, quise meterme en el ejército; fui a la revisión médica y, como llevaba gafas, me dijeron que no. También quise entrar en la Guardia Civil y en la Policía, pero mis padres, en aquel tiempo, con el terrorismo, tenían miedo de que me pudiera pasar algo, y me frenaron. Dentro de lo que cabe, estoy contento con el trabajo que tengo.»

¿Qué le dirías a un chaval de 18 años que empieza a trabajar hoy?

«Cuando empecé a trabajar, con 18 años, me dije: este trabajo lo tengo que conservar. Y llevo 40 años. Eso le diría a un chaval de 18: que si encuentra un trabajo y le gusta, sea responsable y lo conserve, que la cosa no está para tirar cohetes.»

«Este trabajo lo tengo que conservar.»Joan Casado

¿Qué quieres para tus hijos?

«Que estudien lo que les guste, que ahorren, que sean responsables, porque la vida está muy apretada hoy: los salarios y las viviendas no están compensados.»

¿Cómo era tu padre?

«Mi padre ya no está, falleció, pero fue una persona muy trabajadora, muy luchadora y una buena persona. Se preocupó mucho por mí, tanto él como mi madre. Estoy muy contento con ellos.»

¿De qué estás más orgulloso?

«Estoy muy contento de cómo soy. He luchado mucho, he trabajado mucho y, dentro de lo que cabe, estoy muy contento.»

Ilustración generada con inteligencia artificial: un hombre con gafas y camisa blanca apoyado en un muro de piedra en una plaza
Ilustración generada con inteligencia artificial para acompañar la entrevista; no es una fotografía de Joan.

Sant Sadurní hoy, según Joan

Lo mejor y lo peor de vivir hoy en el pueblo fue la respuesta más larga de Joan. Es su opinión y su experiencia, y la publicamos tal como la cuenta; más abajo, qué dicen los datos y de quién es cada cosa.

¿Lo mejor y lo peor de vivir hoy en Sant Sadurní?

«Ahora está hasta peor. No ha mejorado nada: las aceras están mal. Las basuras, lo del puerta a puerta, está fatal. Antes estaban los contenedores y se tiraba todo en un sitio, y bien; ahora todo en cada puerta, las bolsas en cada puerta, y cuando hace mucho viento los cubos salen volando: un desastre.»

«Y no hay médico de guardia por las noches ni farmacia de guardia; si necesitas algo urgente tienes que ir al hospital de Vilafranca. Para la juventud no hay cines, no hay ocio, no hay discoteca. Antiguamente tenías tus bares musicales, tu discoteca, tus cines.»

«Las aceras, ya te digo, están fatal: cuando vas caminando tienes que ir con mucho cuidado, y los bordillos también. En unas zonas han ensanchado las aceras para dejarlas mejor, según ellos, pero van a quedar igual de mal porque los coches se suben a las aceras anchas y aparcan allí un momento. En la calle Tarragona, donde hay una farmacia, cuando llueve aquello es un desastre: yo he visto entrar el agua dentro del local de la farmacia. Y en la calle Barcelona, donde también arreglaron, hay un parque y cuando llueve entra toda el agua y se filtra por esas aceras. Lo han hecho, pero muy mal. Tienen que ponerse las pilas y arreglar las calles: últimamente he visto a muchas personas mayores que se han roto el pie, la cadera.»

Si fueras alcalde un día, ¿qué cambiarías?

«Cambiaría muchísimas cosas, porque está fatal. Querría que hubiera cine, que falta; discoteca, bares musicales; arreglaría las aceras, que están hechas un cristo; pondría las farmacias de guardia por las noches, como antes, y el médico de guardia también. Antes era una maravilla; ahora no me gusta nada.»

«Y las basuras: ¿tú te crees que tienen que estar en cada puerta? Tiene que haber su contenedor: el orgánico con el orgánico, los plásticos con los plásticos, el cartón con el cartón. Ahora, en cada puerta, bolsas de basura, y cuando hace viento aquello parece un basurero.»

«Antes era una maravilla; ahora no me gusta nada.»Joan Casado

Pesetas, alquileres y jubilación

¿Qué daba de sí un sueldo cuando empezaste y qué da hoy?

«Antiguamente era la peseta, y con la peseta te defendías mejor. Con 5.000 pesetas llenabas un carro; hoy, con 50 euros, no llenas ni el carro. Con un alquiler, entonces, podías tener tu coche y ahorrar; trabajabas mucho, pero estabas mejor.»

«Hoy los alquileres están disparados y no se compensan con el salario: con un alquiler de 800, 1.000 o 1.200 euros, además de pagar los suministros —luz, gas, agua—, para comer no te queda y para ahorrar tampoco. No hay nada.»

Llevas más de 40 años trabajando. ¿Cuándo te jubilarás y qué harás?

«Cuarenta años… digo, madre mía, cómo pasa el tiempo. Estoy muy contento. Lo de la jubilación todavía es pronto para mirarlo, pero más o menos puedo jubilarme sobre los 63, como mucho a los 65. Tengo pensado marcharme a Andalucía, una zona que me encanta, y hacer una nueva vida allí.»

¿Qué sueño te queda por cumplir?

«Vivir en Andalucía. Es una tierra que me gusta mucho.»

Ronda rápida

Un olor de tu infancia, el plato de tu madre, el mejor consejo y tres palabras para definirte.

«La montaña, el olor a pinos, al campo: me encanta. Mi madre hace unas comidas muy buenas: cocidos para esta época, paella, pucheros, codillos, albóndigas; fue cocinera de muy jovencita y cocina muy bien. El mejor consejo que me han dado: que conserve el trabajo, y es lo que he hecho; llevo 40 años. Y yo soy una persona muy tranquila, muy trabajadora, muy pacífica. No me gustan los follones.»

¿A quién entrevistarías tú la semana que viene?

«Yo entrevistaría al alcalde, para ponerlo a raya. Por lo que he dicho: las basuras, las calles con las aceras fatal, un desastre. Que hubiera como antes sus cines, su discoteca, sus bares musicales.»

Qué dicen los datos y de quién es cada cosa

Joan habla desde su experiencia. Hemos contrastado lo que se puede contrastar con fuentes oficiales; lo que no, lo decimos. El Ayuntamiento no ha participado en esta entrevista; si quiere responder a alguno de estos puntos, publicaremos su versión (contacto@infopenedes.com).

La recogida de basura

Joan echa de menos los contenedores. El puerta a puerta funciona en Sant Sadurní desde 2005, según su web municipal, y con los datos abiertos de la Agència de Residus de Catalunya el municipio recicló un 82,2 % en 2024, frente al 49,2 % de la media catalana (cálculo nuestro). La recogida de residuos es un servicio que todos los municipios deben prestar (artículo 26 de la Ley de Bases de Régimen Local) y en Sant Sadurní está delegada en la Mancomunitat Penedès-Garraf. Los ayuntamientos de Sant Sadurní, Olèrdola y Sant Quintí de Mediona reclamaron el 26 de octubre una solución a los retrasos de la recogida de basura del turno de noche: lo contamos aquí. Sobre los cubos que vuelan con el viento no hemos encontrado datos.

Aceras y agua cuando llueve

La infraestructura viaria y la pavimentación de las vías públicas son competencia municipal (artículos 25.2.d y 26.1.a de esa misma ley). Joan habla de incidencias en las calles Tarragona y Barcelona y de personas mayores que se han roto el pie o la cadera; no hemos podido comprobarlo ni hemos encontrado datos públicos sobre esos puntos.

Médico y farmacia de noche

Según la web municipal, el CAP (calle de Gelida, 40-42) abre de 8 a 20 horas y, a partir de las 20, hay que acudir al Hospital Comarcal de l'Alt Penedès, en Vilafranca, tal como cuenta Joan. En cuanto a las farmacias, cada semana hay una de guardia que abre de forma ininterrumpida de 8.00 a 22.00 horas; la web no menciona guardia nocturna. La asistencia sanitaria no figura entre las competencias propias de los ayuntamientos (artículo 25.2): el Ayuntamiento se ocupa de la salud pública (seguridad alimentaria, plagas, aguas, promoción de la salud), según la propia web.

Cine y ocio para los jóvenes

Los cines y las discotecas son, en general, negocios privados; los ayuntamientos pueden promover el ocio y la cultura (artículo 25.2.l y m). No hemos podido contrastar cuántos cines tuvo Sant Sadurní en los años de la infancia de Joan.

Alquileres y vivienda

Joan dice que los alquileres están «por las nubes». Según el Incasòl, el alquiler medio de los contratos con fianza depositada en el primer semestre de 2026 fue de 674,26 euros al mes en Sant Sadurní (99 contratos), un 4,9 % más que un año antes (642,56 euros). En Vilafranca fue de 698,44 euros (364 contratos) y en Gelida, de 657,42. Es una media de contratos firmados, no de los anuncios de hoy. Además, el Incasòl ha empezado a construir 29 viviendas dotacionales en la avenida Francesc Macià (4,26 millones de euros y 18 meses de obras, pisos de 60 a 84 m²); los requisitos y plazos para pedirlas se anunciarán en los próximos meses.

De pesetas a euros

Joan recuerda que con 5.000 pesetas se llenaba un carro y que hoy 50 euros no llegan ni a medio. Una precisión: 5.000 pesetas son 30,05 euros al cambio fijado en 1999 (166,386 pesetas por euro). La comparación del poder adquisitivo es suya; el cálculo exacto, nuestro.

La jubilación

Joan, de 59 años, cree que podrá jubilarse «sobre los 63, como mucho a los 65». Según la Ley General de la Seguridad Social (disposición transitoria séptima), en 2026 la edad ordinaria es de 65 años para quien acredite 38 años y 3 meses cotizados y de 66 años y 10 meses para los demás; desde 2027 serán 38 años y 6 meses para jubilarse a los 65. Quien tenga 35 años cotizados puede adelantarla hasta dos años (artículo 208), pero con recorte: adelantarla 24 meses reduce la pensión un 21 % si se han cotizado menos de 38 años y 6 meses, un 19 % entre 38 años y 6 meses y 41 años y 6 meses, un 17 % entre 41 años y 6 meses y 44 años y 6 meses, y un 13 % con 44 años y 6 meses o más. Cada caso depende de su vida laboral exacta, que no conocemos.

Más noticias y agenda en la página de Sant Sadurní d'Anoia.

¿A quién entrevistamos la próxima semana?

Gent del Penedès es una conversación semanal con vecinos y vecinas de la comarca. Si conoces a alguien con una historia que contar, escríbenos a contacto@infopenedes.com.

Fuentes: notas de voz de Joan Casado (2 de noviembre de 2026), publicadas con su permiso; Ajuntament de Sant Sadurní d'Anoia (páginas de residuos, CAP, farmacias y salud); Agència de Residus de Catalunya; Incasòl (alquileres, datos abiertos); RTV Vilafranca (28/07/2026); BOE: Ley 7/1985 y Real Decreto Legislativo 8/2015. Consultadas el 2 de noviembre de 2026.

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Deen Mazumder

Deen Mazumder es el editor responsable de InfoPenedès, el periódico digital de Vilafranca del Penedès y Sant Sadurní d'Anoia. Se encarga de la dirección editorial del medio y de que cada noticia publicada siga los criterios de rigor y verificación de la redacción.

Es también fundador de deen.pro, empresa dedicada al desarrollo web y la tecnología, y colabora en otros proyectos digitales como elijo.es.

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